domingo, 11 de marzo de 2012

J

Caminaba por los jardines absorto en su mente, intentaba encontrar las palabras de súplica perfectas para Que el director le concediese sus deseos, pero sabía Que no sería fácil... le preguntaría porQué Quería irse de su cuarto, separarse de sus mejores amigos, huir del Que había sido su hogar los últimos 6 años, pero no se atrevía a decirlo, no en voz alta; no podía afirmar Que no dormía porQue las pesadillas de los besos a escondidas Que ellos pudiesen darse en esa misma habitación le carcomía por dentro, Que sólo escucharla respirar mientras dormía le desvelaba todas las noches, Que no podía atender en las clases porQue los recuerdos de sus pies entrando por las noches a la cama de su mejor amigo le mantenían todo el rato ocupado imaginando como iría de puntillas evitando todo lo Que ellos dejaban tirado en el suelo; no era capaz de descansar sin pensar en los sufrimientos Que ella padecía.
Necesitaba irse lejos, aunQue sólo fuese a otra habitación para poder olvidarse de ella; Quitarse de su cabeza ese precioso cabello rojo, Que últimamente siempre llevaba suelto sobre la cara para ocultar su dolor, esos ojos verde esmeralda Que en estos momentos sólo expresaban tristeza, Que miraban al horizonte esperando algo inesperado Que le trajese de nuevo la felicidad; no podía seguir viéndola todas las mañanas aferrada a las sábanas como si pensase Que se la iban a llevar lejos a ella también.

No sería capaz de soportarlo ni un día más.

Y con apatía se encaminó al despacho del director buscando palabras en las motas de polvo del aire.

jueves, 20 de octubre de 2011

L

Abrió los ojos despacio con miedo a Que la luz, Que seguramente se colaba entre las cortinas, la cegara. Buscó a tientas a S en la cama pero se dio cuenta de Que estaba sola; escrutó con la mirada a alguien más en el cuarto y como sospechaba nadie se encontraba allí.

Se dejó remolonear algo más en cama, aunque para Que S estuviera levantado estaba segura de Que tenía Que ser muy tarde… pero el mundo tampoco le ofrecía nada Que ella tuviese ganas de disfrutar; desde hacía aproximadamente un mes no había nada fuera de esa habitación Que le apeteciese hacer o ver. Sólo deseaba Que todo volviese a ser como en un mes atrás… antes de Que las lágrimas y la desesperación la atormentasen a cada momento.

En ese instante se sintió frágil, por lo Que decidió levantarse de la cama para ducharse y así no dejar a la angustia volver hasta dentro de un rato. Conjuró su uniforme y se metió en el baño de los chicos, no le apetecía dar explicaciones a sus compañeras de habitación de porque venía de fuera en pijama. Suspiró y dejó Que el agua recorriera su cuerpo llevándose consigo algo de su tristeza… aunque pequeñas lágrimas también acompañaban al agua.

jueves, 11 de agosto de 2011

J

Sentía como se le escapaban, entre las manos, las fuerzas para seguir soportando esa situación. La Quería a ella para él, en exclusiva, y no conseguía ni tenerla desde lejos... y no podía más, sentía como cada palabra Que se decía para autoconvencerse de Que aQuello estaba bien perdía todo sentido, no podía soportarlo más; y allí estaba al otro lado de la habitación, abrazada a su mejor amigo. No podía más.
Se levantó de su cama procurando no hacer ruido, metió las cosas en su baúl; entre ellas la foto de ella Que guardaba bajo su almohada, la primera Snitch Que consiguió mientras ella le observaba, esa primera nota en clase de Pociones en primer curso... y miles de recuerdos más Que tenía guardados como sus mayores tesoros. Se puso el uniforme y hechizó el baúl para Que le cupiera en un bolsillo; miró hacia atrás echando un último vistazo a aQuel lugar Que ahora le era tan doloroso, pero Que siempre había sido su hogar, y se marchó.

No sabía Que le iba a contar al profesor Dumbledore para Que le dejara cambiarse de habitación, pero tenía Que conseguirlo, como fuera, no podía verla una noche más allí.

La Quería tanto Que no podía soportar verla cada noche llorando contra los brazos de otro, y menos de él.

martes, 17 de mayo de 2011

S

Un cuerpo frío se apretó contra su pecho, ya había llegado, la pobre princesa sin corona, respiraba intranQuila, había estado llorando de nuevo.
La abrazó y le susurró al oído palabras tranQuilas para Que durmiera en paz.
Pobre pelirroja, S no es capaz de comprender el porQué, pero todo lo malo le sucede a ella, Que es el ser más bueno Que puebla la tierra; y aQuí está, destrozada, necesitando a otra persona pegada a ella para poder dormir tranQuila.

S escucha como alguien se mueve en su cama, y ahí está J de nuevo, atento a cada movimiento de la pelirroja, y S lo sabe, conoce el anhelo del pobre muchacho infeliz, por la muñeca de porcelana, ahora rota; lo conoce desde siempre, desde Que J la vió por primera vez pasar por delante de sus ojos, S vió como ese chispa se encendía en sus pupilas y jamás se volvió a apagar. Pero a S le encanta hacerle sufrir, y lo putea, y la abraza cuando J está delante, para ver si así espabila y da algún paso hacia delante, pero no, J es un cobarde, con todo lo valiente Que es, es un cobarde ante ella. Se le caen las gafas si ella suspira. Tira todo por tierra, hasta abandona su peQueña pelotita dorada si ella necesita un vaso de agua.

Y a S le pesan los ojos, y se vuelve a Quedar dormido como si todo eso sólo hubiese pasado en su cabeza. Ahí está otra vez, soñando Que es un perro Que corre por praderas inmensas.

J

Su sueño era intranQuilo, como desde hacía un tiempo, por eso no fue raro Que se despertase cuando ella abrió la puerta, pese a Que fue tan sigilosa como siempre, como un peQueño ángel Que vuela en vez de caminar. Pero él la escuchaba siempre, y la observaba entrar a hurtadillas a la cama de otro, a la cama de su mejor amigo, ese Que no sabía lo Que él sentía por ella. Pero nunca Quiso decirle nada porQue... ella le necesitaba, en ese momento no podía arrebatarle a la persona Que la ayudaba a dormir.

Con sólo verla sonreír, el mundo ya tenía color, daba igual Que su vida fuera taaan gris, cuando ella pasaba por delante, su cabello rojo teñía todo lo oscuro. AunQue no podía evitar mirarles con envidia, no era capaz de alejarlo de su mente, y le dolía tanto.

Una vez más cerró los ojos imaginándosela caminando hacia él en vez de hacia su amigo, y sonrió amargamente antes de Quedarse dormido de nuevo.

lunes, 16 de mayo de 2011

L

Caminaba con los pies descalzos; sintió el frío de la madera recorrerle todo el cuerpo, y por eso iba de prisa, pero de puntillas para no hacer ruido.
Sabe Que no puede escaQuearse de noche a habitaciones ajenas pero está segura de Que no la pillarán.
Sólo Quiere dormir esa noche con alguien a su lado, abrazándola, para no sentirse tan sola. Sólo necesita una voz cariñosa Que le diga Que todo va a salir bien, Que no se preocupase, Que estará ahí tooodo el rato.
Y es Que... su habitación la agobiaba, la angustiaba... todo le recordaba a...
no era capaz ni de pensar su nombre.
Ahí están otra vez, esas estúpidas lágrimas Que le martillan las mejillas...

Ya había llegado, entró sin hacer ruido poniendo mucho cuidado en donde apoyaba los pies, el suelo era un campo de minas, cómo se notaba Quienes eran los dueños de ese cuarto.
Se metió entre los doseles de la cama, apartó las sábanas rojas y se apretó contra el cuerpo Que allí descansa; al momento unas manos la abrazaron; sintió un beso en su mejilla salada y una voz Que le dijo "ya está, ahora descansa".

Y cerró los ojos.