un conto, contado a medias
domingo, 11 de marzo de 2012
J
Necesitaba irse lejos, aunQue sólo fuese a otra habitación para poder olvidarse de ella; Quitarse de su cabeza ese precioso cabello rojo, Que últimamente siempre llevaba suelto sobre la cara para ocultar su dolor, esos ojos verde esmeralda Que en estos momentos sólo expresaban tristeza, Que miraban al horizonte esperando algo inesperado Que le trajese de nuevo la felicidad; no podía seguir viéndola todas las mañanas aferrada a las sábanas como si pensase Que se la iban a llevar lejos a ella también.
No sería capaz de soportarlo ni un día más.
Y con apatía se encaminó al despacho del director buscando palabras en las motas de polvo del aire.
jueves, 20 de octubre de 2011
L
Abrió los ojos despacio con miedo a Que la luz, Que seguramente se colaba entre las cortinas, la cegara. Buscó a tientas a S en la cama pero se dio cuenta de Que estaba sola; escrutó con la mirada a alguien más en el cuarto y como sospechaba nadie se encontraba allí.
Se dejó remolonear algo más en cama, aunque para Que S estuviera levantado estaba segura de Que tenía Que ser muy tarde… pero el mundo tampoco le ofrecía nada Que ella tuviese ganas de disfrutar; desde hacía aproximadamente un mes no había nada fuera de esa habitación Que le apeteciese hacer o ver. Sólo deseaba Que todo volviese a ser como en un mes atrás… antes de Que las lágrimas y la desesperación la atormentasen a cada momento.
En ese instante se sintió frágil, por lo Que decidió levantarse de la cama para ducharse y así no dejar a la angustia volver hasta dentro de un rato. Conjuró su uniforme y se metió en el baño de los chicos, no le apetecía dar explicaciones a sus compañeras de habitación de porque venía de fuera en pijama. Suspiró y dejó Que el agua recorriera su cuerpo llevándose consigo algo de su tristeza… aunque pequeñas lágrimas también acompañaban al agua.