martes, 17 de mayo de 2011

S

Un cuerpo frío se apretó contra su pecho, ya había llegado, la pobre princesa sin corona, respiraba intranQuila, había estado llorando de nuevo.
La abrazó y le susurró al oído palabras tranQuilas para Que durmiera en paz.
Pobre pelirroja, S no es capaz de comprender el porQué, pero todo lo malo le sucede a ella, Que es el ser más bueno Que puebla la tierra; y aQuí está, destrozada, necesitando a otra persona pegada a ella para poder dormir tranQuila.

S escucha como alguien se mueve en su cama, y ahí está J de nuevo, atento a cada movimiento de la pelirroja, y S lo sabe, conoce el anhelo del pobre muchacho infeliz, por la muñeca de porcelana, ahora rota; lo conoce desde siempre, desde Que J la vió por primera vez pasar por delante de sus ojos, S vió como ese chispa se encendía en sus pupilas y jamás se volvió a apagar. Pero a S le encanta hacerle sufrir, y lo putea, y la abraza cuando J está delante, para ver si así espabila y da algún paso hacia delante, pero no, J es un cobarde, con todo lo valiente Que es, es un cobarde ante ella. Se le caen las gafas si ella suspira. Tira todo por tierra, hasta abandona su peQueña pelotita dorada si ella necesita un vaso de agua.

Y a S le pesan los ojos, y se vuelve a Quedar dormido como si todo eso sólo hubiese pasado en su cabeza. Ahí está otra vez, soñando Que es un perro Que corre por praderas inmensas.

J

Su sueño era intranQuilo, como desde hacía un tiempo, por eso no fue raro Que se despertase cuando ella abrió la puerta, pese a Que fue tan sigilosa como siempre, como un peQueño ángel Que vuela en vez de caminar. Pero él la escuchaba siempre, y la observaba entrar a hurtadillas a la cama de otro, a la cama de su mejor amigo, ese Que no sabía lo Que él sentía por ella. Pero nunca Quiso decirle nada porQue... ella le necesitaba, en ese momento no podía arrebatarle a la persona Que la ayudaba a dormir.

Con sólo verla sonreír, el mundo ya tenía color, daba igual Que su vida fuera taaan gris, cuando ella pasaba por delante, su cabello rojo teñía todo lo oscuro. AunQue no podía evitar mirarles con envidia, no era capaz de alejarlo de su mente, y le dolía tanto.

Una vez más cerró los ojos imaginándosela caminando hacia él en vez de hacia su amigo, y sonrió amargamente antes de Quedarse dormido de nuevo.

lunes, 16 de mayo de 2011

L

Caminaba con los pies descalzos; sintió el frío de la madera recorrerle todo el cuerpo, y por eso iba de prisa, pero de puntillas para no hacer ruido.
Sabe Que no puede escaQuearse de noche a habitaciones ajenas pero está segura de Que no la pillarán.
Sólo Quiere dormir esa noche con alguien a su lado, abrazándola, para no sentirse tan sola. Sólo necesita una voz cariñosa Que le diga Que todo va a salir bien, Que no se preocupase, Que estará ahí tooodo el rato.
Y es Que... su habitación la agobiaba, la angustiaba... todo le recordaba a...
no era capaz ni de pensar su nombre.
Ahí están otra vez, esas estúpidas lágrimas Que le martillan las mejillas...

Ya había llegado, entró sin hacer ruido poniendo mucho cuidado en donde apoyaba los pies, el suelo era un campo de minas, cómo se notaba Quienes eran los dueños de ese cuarto.
Se metió entre los doseles de la cama, apartó las sábanas rojas y se apretó contra el cuerpo Que allí descansa; al momento unas manos la abrazaron; sintió un beso en su mejilla salada y una voz Que le dijo "ya está, ahora descansa".

Y cerró los ojos.