martes, 17 de mayo de 2011

S

Un cuerpo frío se apretó contra su pecho, ya había llegado, la pobre princesa sin corona, respiraba intranQuila, había estado llorando de nuevo.
La abrazó y le susurró al oído palabras tranQuilas para Que durmiera en paz.
Pobre pelirroja, S no es capaz de comprender el porQué, pero todo lo malo le sucede a ella, Que es el ser más bueno Que puebla la tierra; y aQuí está, destrozada, necesitando a otra persona pegada a ella para poder dormir tranQuila.

S escucha como alguien se mueve en su cama, y ahí está J de nuevo, atento a cada movimiento de la pelirroja, y S lo sabe, conoce el anhelo del pobre muchacho infeliz, por la muñeca de porcelana, ahora rota; lo conoce desde siempre, desde Que J la vió por primera vez pasar por delante de sus ojos, S vió como ese chispa se encendía en sus pupilas y jamás se volvió a apagar. Pero a S le encanta hacerle sufrir, y lo putea, y la abraza cuando J está delante, para ver si así espabila y da algún paso hacia delante, pero no, J es un cobarde, con todo lo valiente Que es, es un cobarde ante ella. Se le caen las gafas si ella suspira. Tira todo por tierra, hasta abandona su peQueña pelotita dorada si ella necesita un vaso de agua.

Y a S le pesan los ojos, y se vuelve a Quedar dormido como si todo eso sólo hubiese pasado en su cabeza. Ahí está otra vez, soñando Que es un perro Que corre por praderas inmensas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario